miércoles, 11 de febrero de 2009

LiBeRTaD ReSTRiNGiDa

¿Realmente somos libres?
Entiendo por libertad el derecho y capacidad de todo ser humano para decidir sus propios actos, actuando en consecuencia con ellos, sin influencia de otro ser humano, es decir, por su propia voluntad.
Pero, ¿actuando en consecuencia con ellos? Aquí ya tenemos una imposición que nos priva de esa libertad.
Así mismo, actuar por nuestra propia voluntad conlleva “hacer lo que nos apetezca”, ¿guiarnos por nuestros impulsos/pulsiones?
Nuevamente condicionados…
Entonces, si hacemos lo que deseamos deberíamos ser libres, pero no lo somos porque forma parte de un impulso, con total falta de voluntad.
Si no nos guiamos por impulsos porque obedeciendo a ellos privamos nuestra voluntad (con la consiguiente falta de libertad), y si no los obedecemos tampoco estamos siendo libres en cierto modo, ¿qué hay de libertad en nuestros actos?
Y algo más, como he dicho anteriormente, “sin influencia de otro ser humano”.
Es imposible.
Pondré un ejemplo. En esto del amor, hace poco alguien me dijo: “eres libre de hacer lo que quieras”. Qué bonito… ¿libre de qué? Si lo que me apetece es estar con esa persona, y por circunstancias “no puede ser”, ¿qué tipo de libertad es esa? Pero claro, ahí ya está la influencia de otro ser humano.
Y es que vivimos en una sociedad, en la que cada uno de nuestros actos va a influenciar al resto de personas, y si no les influencian, acaban privándonos a nosotros mismos de esa libertad utópica, ya que estaremos dejándonos llevar por nuestros instintos.
Y si no te dejas llevar por tus instintos, porque tal vez ellos tenga influencia en otra persona, nuevamente estás condicionado por normas morales/éticas, con lo cual, esto es la pescadilla que se muerde la cola…
¿Cómo podemos ser realmente libres?
Hace poco leí que “no existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa libertad es la que nos hace libres”.
Valora la veracidad de esta frase…

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